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Martes, 12 Noviembre 2013 07:57

Solución de los preferentistas.

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            La única solución para los preferentistas es reclamar judicialmente y de forma individual.

            Los particulares que adquirieron participaciones preferentes y deuda suboordinada lo hicieron sobre la creencia que se trataba de de depósitos a plazo fijo y sin ningún riesgo.

 

            La mayor parte de los clientes de las entidades financieras no sabían lo que contrataban , y su perfil  era el de personas de mayor edad (personas de más de 65 años),   conservador y poca o nula experiencia en el funcionamiento de los mercados financieros. 

            Estos productos definidos como deuda perpetua, sin vencimiento, o con fecha de vencimiento tan a largo plazo que resultaba una verdadera tomadura de pelo (hay contratos con fecha de vencimiento en el año 3.000),  era vendido a personas de más de 65 años a fecha de 2012 e incluso a ahorradores que tenían a fecha de suscripción del documento incluso 75 años.

            Las preferentes no solo han sido polémicas porque los valores emitidos por la sociedad que confieren participación en el capital tienen carácter perpetuo, sino porque su rentabilidad no estaba garantizada, al estar supeditada a que la entidad emisora obtuviera beneficios.

            A mayor abundamiento, no existe mercado secundario operativo en el que puedan cotizar, por lo que la única forma de desprenderse de ellas era vendiéndoselas a otro inversor.

            Es decir, pocas ventajas y  muchos inconvenientes.

            El principal argumento sobre el que iniciar reclamación judicial en forma  individual al Banco es que la realidad patrimonial de la entidad no era lo que realmente se presentaba a los inversores, por lo que la confianza depositada por éstos parte de un vicio inicial, y una vez constatado este vicio inicial del consentimiento, todo lo que viene a continuación queda también invalidado, incluido el canje, puesto que éste convertía a los preferentistas, a su pesar, en accionistas de una entidad que ya les había engañado, y además con una quita en el montante de la inversión, sin que resulte legal que el canje se limitara el derecho del cliente a reclamar ante los Tribunales de Justicia.

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