Todos merecen estar protegidos.

Documentos | Síguenos:    facebook    RSS

Miércoles, 24 Abril 2013 07:16

PARTICIPACIONES PREFERENTES.

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

Desde hace un tiempo, una alarma social se ha hecho notar entre la sociedad de a pie a cerca de la verdadera naturaleza encubierta de las denominadas participaciones preferentes, verdaderos productos financieros de alto riesgo que las entidades financieras ofrecían a sus clientes con perfiles aptos y no aptos para cubrir su falta de liquidez.

La falta de liquidez de los bancos derivadas de la época de bonanza donde se concedieron préstamo de larga duración y que los descapitalizaron, han llevado a éstos a buscar nuevas formas de obtener liquidez. Entre ellas acudieron a las participaciones preferentes.

Las entidades financieras, que conocían la situación de sus clientes al tener acceso a su información de sus cuentas, no han tenido “escrúpulos” en hacer creer a sus propios clientes que este producto era, no solo adecuado a su perfil como inversor, sino que no tenía riesgo alguno.

En muchas ocasiones, jubilados, pensionistas que habían ahorrado un dinero durante toda una vida de duro trabajo, los tenían depositados en cuentas corrientes que no generaban rentabilidad alguna. Era en ese momento cuando desde la sucursal contactaban con ellos para ofrecerles un producto con una alta rentabilidad (7%), muy superior a la de cualquier otro producto financiero, con el completar las pequeñas pensiones, haciéndoles creer, contra la realidad de las mismas y sin exhibir documentación alguna con la que contrastar esa realidad, que las mismas no generan problema alguno, que no tenían riesgo alguno, y que se podía rescatar en cualquier momento.

Sin embargo lo anterior la realidad era bien distinta, pues lo realmente ofertado eran títulos perpetuos no redimibles, es decir, el cliente con interés en rentar algo sus ahorros de toda una vida compraban deuda perpetua de las entidades donde poder rescatarlas precisaba el consentimiento unilateral de la entidad, y en el que no se le garantizaba su devolución íntegra, ya que la entidad ocultó que el capital era “invertido” en mercados secundarios y cuyas pérdidas repercutían a los clientes no devolviendo su capital íntegro.

Muchas opiniones existen a cerca de la naturaleza jurídica de las participaciones preferentes, que por otro lado, ni son participaciones porque el inversor no entra en el capital social de la entidad oferente (permuta de dinero por participaciones con los derechos políticos que les concederían), y mucho menos adquiere un crédito preferente y/o “privilegiado, ex art. 57 de la Ley Concursal, sino más bien todo lo contrario, un crédito subordinado, como al efecto se afanan en manifestar las entidades financieras oferentes en los denominados folletos informativos”.

Sea cual fuere la opinión sostenida acerca de la naturaleza jurídica de las participaciones preferentes, lo cierto es que el inversor está adquiriendo en documento privado un título perpetuo y no redimible, por virtud del cual legitima a la entidad oferente a cambio de una alta rentabilidad a disponer del capital invertido para fluctuar con él en un mercado secundario, y cuyos resultados se imputan al inversor de tal forma que si el resultado de la inversión es positiva la oferente comparte con el inversor la rentabilidad pactada, y de resultar pérdidas las asume el inversor que no participó en las inversiones del mercado secundario, no percibiendo la rentabilidad ofertada y renunciando a su exigibilidad judicial.

Un análisis pormenorizado de cualquier folleto informativo sobre la emisión de participaciones preferentes me hace concluir que se trata de un producto de alto riesgo, y que a juicio de quien les habla, ningún profesional firmaría tan alto riesgo por una rentabilidad que no es proporcional al riesgo que se asume. Y ello es así, por los motivos que a continuación.

1.- Una inversión perpetua cuyo capital invertido no puede volver a ser rescatado, y en caso de solicitar su rescate, solo con el consentimiento de la oferente, con la autorización del Banco de España y sin garantizar la devolución del capital invertido.

2.- Es un producto de alto riesgo solo apto para perfiles de inversores expertos en bolsa y quienes asumen, bajo promesa de una alta rentabilidad, la posibilidad de no rescatar nunca el capital invertido, y en caso de poder rescatarlo, no en su totalidad.

3.- El pago de la rentabilidad está condicionada a la solvencia de la oferente, de tal forma que si esta no tuviera fondos propios suficientes o dividendos, el inversor pierde la rentabilidad ofertada y su exigibilidad judicial.

4.- La posible amortización de las participaciones preferentes está sujeta al consentimiento de la oferente y bajo la autorización del Banco de España, sin que garantizar la devolución del capital invertido, dado que la oferente invierte el capital de los participaciones en un mercado secundario sujeto a un interés variable que puede generar pérdidas y/o beneficios, y que de generar beneficios abona la rentabilidad ofrecida y en caso de pérdidas las imputa al inversor, no siendo éste quien invierte en el mercado secundario.

5.- No constituye un depósito de tal forma que pueda el fondo de depósitos pueda garantizar hasta el límite legal.

Con tales condiciones sobre la mesa no parece lógico que pequeños ahorradores que han confiado en los directores de las sucursales hubieran querido asumir tan altos riesgos por una rentabilidad del 7%, pues el propósito de inversión de la mayoría era la de obtener pequeños ingresos adicionales a sus pequeñas pensiones, pero garantizándose que en ningún caso perderían lo invertido.

El ocultismo sobre las verdaderas condiciones de financiación ha causado un engaño civil que ha llevado a muchos inversores a adoptar las correspondientes acciones judiciales a fin de que se les restituya el capital invertido. Las mayorías de las acciones entabladas iban en encaminadas a la resolución contractual sobre la existencia de un error en el consentimiento, esto es, invirtieron sobre la creencia de lo que las entidades les dijeron, pero silenciando la verdadera realidad de las condiciones de financiación, y mayor negligencia, sin hacer entrega de documentación alguna con la poder verificar y asesorarse de la realidad que se les había transmitido, de tal forma que el inversor pueda comprobar su autenticidad con una diligencia de un buen padre de familia. Este es el fundamento apelado para considerar que ha existido un error excusable y no imputable al que lo padece en la voluntad interna formada, voluntad viciada por el ocultismo de las verdaderas condiciones de las participaciones preferentes. Otros inversores han encaminado sus acciones judiciales en la resolución del contrato por incumplimiento de las obligaciones de pago de la rentabilidad ofertada.   

Pero al margen de las acciones judiciales muchos pequeños ahorradores se preguntan a cerca del control adoptado desde la Administraciones Públicas que han permitido la comercialización de este producto con tal riesgo para un inversor no profesional. Y ello es así porque tanto desde el Ministerio, como de la CMNV y otros Organismos de control bancario presagiaban la situación de insolvencia de determinadas entidades a las que han autorizado la comercialización de las preferentes. Y claro está, ese control preventivo ha sido vulnerado en perjuicio de los pequeños ahorradores, lo que no deja de ser una violación de la confianza de la que es acreedor el gobierno a virtud del contrato social (Jean-Jacques Rousseau) en las últimas elecciones democráticas habidas, gobierno que ha autorizado la comercialización de este producto, y que no ha castigado a las entidades que en contra de los principios que rigen la transparencia de productos financieros, han permitido aplicarlo a no profesionales, principales y mayoritarios perjudicados. Y ello es así porque el profesional que realmente conoció las verdaderas condiciones de las preferentes no invirtió en las mismas sabedor de tal alto riesgo.

Esta alarma social creada por el engaño que las entidades financieras han ocasionados a los pequeños ahorradores y la esperanza depositada por éstos en el gobierno debe llevar a este último a adoptar medidas encaminadas a garantizar el cumplimiento de los requisitos establecidos para la emisión y comercialización de productos de alto riesgo financieros, evitando que se produzcan similares situaciones en la comercialización de productos financieros.

Visto 2067 veces Modificado por última vez en Miércoles, 06 Noviembre 2013 09:24
Inicia sesión para enviar comentarios